El viajero que llega al valle desde La Habana, va disfrutando del cambio de tonos del verde cubano, y cuando arriba al valle el cambio es drástico y sobrecogedor; la complicidad entre la naturaleza y el silencio hace que el visitante se sienta dueño de una belleza natural majestuosa, que se halla por todas partes, desde la Cueva del Indio, con su río subterráneo, hasta el Mural de la Prehistoria, el Rancho San Vicente y el fabuloso Mirador de Los Jazmines. Existen unas formaciones montañosas, únicas en la isla, llamadas mogotes. Estos mogotes constituyen formaciones geomorfológicas muy singulares donde algunos de ellos llegan a medir centenares de metros de altura. Estos mogotes semejan una gran diversidad de formas. Solo son comparables con las localizadas en China y la península de Malaca.
En el valle existen otras elevaciones, como Alturas de Pizarras, las cuales están constituidas por una variedad de rocas, las más antiguas existentes a lo largo del país y también en el área caribeña.